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Fisioterapia, masaje y pilates: guía

Masaje deportivo: cinco pautas para la recuperación en piernas

Después de unas series de pesas, una tirada larga o un partido exigente, es razonable buscar algo que ayude a las piernas a recuperarse.

Masaje deportivo: cinco pautas para la recuperación en piernas

Lo que el masaje deportivo puede (y no puede) hacer por ti

El masaje deportivo suele entrar en esa conversación, pero conviene separar dos cosas: que resulte agradable o alivie una molestia y que mejore el rendimiento. La evidencia no respalda ambas expectativas por igual.

Un metaanálisis publicado en 2020, que reunió 29 estudios y 1.012 participantes, no encontró mejoras significativas en fuerza, salto, velocidad, resistencia ni fatiga tras el masaje deportivo. Sí observó efectos pequeños, pero estadísticamente significativos, sobre la flexibilidad y la percepción de las agujetas de aparición tardía, conocidas como DOMS por sus siglas en inglés.

El masaje deportivo puede aliviar la sensación de agujetas y favorecer la flexibilidad. No hay que confundir esos efectos con una mejora demostrada del rendimiento.

Ese matiz importa al decidir si reservar una sesión. El masaje puede acompañar la recuperación y resultar útil para el confort, pero no sustituye el descanso ni convierte por sí solo una sesión exigente en una adaptación más rápida al entrenamiento. Para valorar su papel, también hay que tener en cuenta cuándo se aplica, cuánto dura y qué tipo de molestia se quiere tratar.

El momento importa: cuándo aplicarlo tras el esfuerzo

Si el objetivo es reducir la percepción de las agujetas, el momento de la sesión puede ser relevante. Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en 2018 describió que un masaje de entre 20 y 30 minutos, aplicado inmediatamente después del ejercicio o durante las dos horas siguientes, se asociaba con menos molestias en las 24 horas posteriores. Es una señal favorable para el masaje temprano, no una prueba de que las sesiones más tardías dejen de tener utilidad.

En el tenis profesional, la guía de recuperación de la WTA publicada en 2017 sitúa el masaje entre una y tres horas después del partido o el entrenamiento. Propone como intervalo preferente los 30 a 60 minutos posteriores y contempla una ventana de hasta 24 horas. La pauta responde a las exigencias de una competición con partidos encadenados, viajes y sesiones dobles; no es una receta universal para quien entrena unas pocas veces por semana.

En la práctica, puedes usar esos márgenes como orientación:

  • Si entrenas por la mañana y tienes la tarde libre, reservar la sesión en las horas posteriores encaja con los protocolos que han estudiado el masaje temprano.
  • Si entrenas al final del día, puedes hacerlo esa misma tarde si te resulta cómodo, sin necesidad de forzar una hora concreta.
  • Si solo puedes acudir al día siguiente, el masaje aún puede servir como medida de confort. La evidencia citada no permite afirmar que, por haber pasado más tiempo, vaya a perder drásticamente su efecto sobre las molestias.

La pregunta «cuándo dar un masaje deportivo» no tiene una respuesta idéntica para todas las personas. El tipo de entrenamiento, las sensaciones de la pierna y el objetivo de la sesión cuentan. Si buscas reproducir los protocolos que han encontrado cambios en las agujetas, tiene sentido acercarse al esfuerzo; si el masaje se plantea más tarde, conviene no prometer un resultado concreto.

Duración: de 12 a 30 minutos según el protocolo

No existe una duración única que sirva para cualquier masaje de descarga de piernas. Los ensayos emplean protocolos distintos, de modo que sus tiempos ayudan a situar lo estudiado, pero no fijan una duración obligatoria para cada sesión.

Protocolo estudiadoDuraciónMomento o frecuencia
Ensayo sobre una pierna después de ejercicio intenso12 minutosInmediatamente después, una vez al día durante tres días
Ensayo con corredores de media maratón30 minutosDías 1, 4, 8 y 11 después de la carrera
Revisión de técnicas de recuperación publicada en 201820–30 minutosInmediatamente después o hasta dos horas más tarde
Guía de la WTA para tenistas, publicada en 201715–30 minutosEntre 30 minutos y 24 horas después del esfuerzo

La horquilla de 15 a 30 minutos ofrece una referencia razonable para una sesión centrada en las piernas, aunque la duración depende de la zona y del propósito. Si se trabajan cuádriceps, isquiotibiales y gemelos, la sesión puede requerir más tiempo que si se trata una zona concreta, como el sóleo después de correr.

Tampoco hay que asumir que una sesión más larga será necesariamente más eficaz. Los estudios revisados no comparan todos los tiempos posibles en las mismas condiciones. Una sesión de hora y media que combine masaje y estiramientos prolongados, por ejemplo, no equivale a los protocolos breves utilizados para investigar la recuperación tras el ejercicio.

Lo útil es que la duración se ajuste a la tolerancia y a la zona tratada. El masaje no debería convertirse en una prueba de resistencia: si la presión aumenta el dolor de forma marcada, la técnica o la intensidad necesitan cambiar.

Frecuencia: por qué no existe una pauta semanal universal

«Masaje deportivo post entrenamiento: frecuencia recomendada» es una búsqueda habitual, pero la literatura disponible no permite responder con un número semanal válido para todo el mundo. Los protocolos varían mucho: algunos evalúan una sola sesión; otros aplican masaje a diario durante varios días; otros lo reparten en momentos concretos después de una competición.

Esa diversidad impide convertir los resultados en una pauta universal, como una sesión fija cada semana. También hace difícil afirmar que un calendario más frecuente acelere la recuperación o mejore la adaptación al entrenamiento. La decisión puede orientarse por la carga, las sensaciones y el propósito del masaje, sin presentar una frecuencia concreta como si estuviera demostrada para cualquier deportista.

Como referencia práctica, una persona que entrena con regularidad puede plantearse una sesión cuando acumule tensión o quiera atender una molestia muscular leve, y comprobar cómo responde. En un bloque de carga alta, puede ser más razonable coordinarla con los días de mayor exigencia que reservarla de forma automática. En competición, la frecuencia dependerá del calendario y de las necesidades individuales; las recomendaciones concebidas para tenistas profesionales no se trasladan sin más al entrenamiento recreativo.

El masaje puede formar parte de una estrategia de recuperación, pero no reemplaza los elementos básicos que permiten sostener el entrenamiento: descanso suficiente, carga bien planificada y recuperación entre sesiones. Si la necesidad de recibir masaje es constante porque aparece dolor en el mismo punto o la pierna no tolera el trabajo habitual, conviene revisar la causa en lugar de aumentar las sesiones por inercia.

Agujetas y plazos: qué se sabe sobre su evolución

Las agujetas de aparición tardía suelen intensificarse entre las 24 y las 72 horas posteriores al ejercicio y tienden a remitir en un plazo de cinco a siete días, según la revisión de 2020. Es una evolución frecuente, aunque la intensidad y la duración pueden variar según la carga, la persona y el tipo de ejercicio.

En ese contexto, el masaje puede ayudar a reducir la percepción de las molestias, sobre todo en los periodos estudiados tras el esfuerzo. Eso no permite concluir que acorte necesariamente el proceso ni que las agujetas indiquen por sí solas cuánto ha avanzado la reparación del tejido. La desaparición del dolor y la recuperación muscular no son medidas intercambiables.

Por eso, si las piernas siguen sensibles al día siguiente, el masaje puede ser una opción de confort si la molestia es compatible con agujetas y la presión resulta tolerable. Si se realiza más tarde, también puede aliviar la sensación en algunas personas, pero los datos mencionados no permiten asegurar cuánto cambiará la duración total de las molestias. La expectativa más prudente es buscar alivio, no una desaparición inmediata.

Entre sesiones, ayudan las decisiones sencillas: dar tiempo al descanso, dormir bien y mantener una alimentación adecuada. Caminar suavemente o hacer movilidad articular sin carga puede resultar más llevadero que quedarse completamente inmóvil, siempre que no aumente el dolor. Los estiramientos intensos sobre una zona muy sensible, en cambio, no son una obligación ni una forma garantizada de acelerar la recuperación.

Precauciones: cuándo evitar el masaje en una pierna

Las pautas anteriores se refieren a molestias asociadas al esfuerzo, no a una lesión aguda. Si el dolor apareció de forma brusca durante un gesto deportivo, o viene acompañado de hinchazón, calor o hematoma, no conviene tratarlo como unas simples agujetas ni aplicar masaje con intensidad.

La guía del NHS sobre esguinces y distensiones, revisada en abril de 2024, aconseja evitar el masaje durante los primeros días tras estas lesiones para no agravar la inflamación inicial. También recomienda buscar valoración urgente ante dolor intenso o creciente, hinchazón importante o imposibilidad de apoyar la extremidad.

En la práctica, son señales para parar y pedir una valoración:

  • Un dolor agudo y localizado que aparece durante un movimiento, especialmente si se siente como un tirón.
  • Hinchazón visible, calor local o un hematoma en la zona.
  • Una limitación clara del movimiento que no encaja con la sensación habitual de fatiga o agujetas.
  • Dolor que aumenta con las horas o dificulta apoyar la pierna.

Ante estos signos, el masaje debe esperar hasta aclarar qué ocurre. Un fisioterapeuta puede valorar si se trata de una sobrecarga, una distensión u otro problema, y adaptar el tratamiento. En una lesión reciente, insistir con presión sobre la zona puede aumentar las molestias y retrasar una valoración adecuada.

Cinco pautas para decidir con criterio

La evidencia permite situar el masaje deportivo en un lugar concreto: puede ayudar con la flexibilidad y la percepción de agujetas, pero no ha demostrado mejorar por sí mismo la fuerza, la velocidad o la resistencia. Para las piernas, estas cinco pautas resumen lo que conviene tener en cuenta:

1. Ajusta la expectativa. El masaje puede resultar útil para el confort y las molestias, pero no es una garantía de mejor rendimiento.

2. Ten en cuenta el momento. Los protocolos que han observado cambios en la percepción de agujetas suelen aplicar el masaje poco después del esfuerzo. La guía de la WTA contempla un intervalo más amplio, de hasta 24 horas.

3. Adapta la duración. Los estudios abarcan sesiones de 12 a 30 minutos. La zona tratada y la tolerancia ayudan a decidir cuánto tiempo dedicar.

4. No conviertas la frecuencia en una receta. La investigación utiliza protocolos distintos y no establece una pauta semanal universal.

5. Distingue las agujetas de una lesión. Si hay dolor agudo, hinchazón, hematoma o dificultad para apoyar, evita el masaje y busca una valoración profesional.

Así, el masaje de descarga de piernas puede formar parte de la recuperación cuando la molestia es leve y el objetivo está claro. Su utilidad depende menos de seguir un calendario rígido que de saber qué sensación se quiere aliviar y de no confundir una molestia muscular habitual con una lesión que requiere otra respuesta.

Preguntas frecuentes

¿Mejora el masaje deportivo el rendimiento en fuerza y velocidad?
Un metaanálisis de 2020 no encontró mejoras significativas en fuerza, salto, velocidad, resistencia ni fatiga tras el masaje deportivo.
¿Cuándo es mejor aplicarlo para reducir la sensación de agujetas?
Una revisión sistemática indicó que un masaje de entre 20 y 30 minutos aplicado inmediatamente después del ejercicio o en las dos horas siguientes se asociaba con menos molestias en las 24 horas posteriores.
¿Cuánto tiempo debe durar una sesión de masaje en las piernas?
No existe una duración única obligatoria; los ensayos emplean protocolos que van desde los 12 hasta los 30 minutos, y la duración final debe ajustarse a la zona y a la tolerancia.
¿Existe una frecuencia recomendada de masajes por semana?
No hay una pauta semanal universal, ya que los protocolos varían desde sesiones únicas hasta aplicaciones diarias tras una competición, por lo que se aconseja orientarse según la carga y las sensaciones.
¿Se puede dar un masaje si tengo una lesión o dolor agudo?
Si el dolor apareció de forma brusca con hinchazón, calor o hematoma, se aconseja evitar el masaje durante los primeros días para no agravar la inflamación y buscar una valoración profesional.