Nace la primera Academia Nacional de Fisioterapia para impulsar la investigación científica
Según publica Redacción Médica, ocho catedráticos e investigadores de universidades españolas han constituido la Academia Nacional de Fisioterapia de España (ANFiE).

La Fisioterapia española ya cuenta con su propia Academia Nacional
La entidad nace como órgano independiente y sin ánimo de lucro, de ámbito estatal y con vocación internacional, para preservar el patrimonio científico de la profesión, promover la excelencia investigadora y ofrecer asesoramiento científico especializado. Para quienes trabajamos en fisioterapia basada en la evidencia, este hito importa: por primera vez la disciplina cuenta con un espacio de reflexión académica propio que puede orientar el rigor clínico y la investigación futura.
Los ocho fundadores y el alcance territorial
Los académicos fundadores proceden de universidades repartidas por toda la geografía española: Alejandro Luque (Universidad de Málaga), Francesc Medina (Universidad de Murcia), Juan Avendaño (Universidad de Castilla-La Mancha), Irene Cantarero (Universidad de Granada), Enrique Lluch (Universitat de València), Luz González (Universidad de A Coruña), Roberto Cano (Universidad Rey Juan Carlos) y María Torres (Universidad de Alcalá). El reparto no es casual. Refleja la voluntad de que ANFiE represente a la fisioterapia en su conjunto, integrando perspectivas de distintas regiones y líneas de investigación sin quedar ligada a una única escuela académica.
Un modelo inspirado en otras academias científicas
La creación de ANFiE responde a la madurez científica y académica que la fisioterapia española ha alcanzado tras décadas de desarrollo universitario, investigador y asistencial. Sus estatutos establecen categorías de académicos, órganos de gobierno y funciones científicas, académicas, culturales y consultivas, siguiendo el modelo organizativo de otras academias científicas consolidadas de larga trayectoria.
La institución delimita claramente su misión frente a colegios profesionales, sociedades científicas y universidades: se centra en el reconocimiento de la excelencia, la reflexión independiente, la preservación del patrimonio científico e histórico y el asesoramiento especializado. Su diferencial es la capacidad de integrar conocimiento proveniente de ámbitos distintos de la fisioterapia y elaborar pronunciamientos fundamentados que contribuyan a orientar el debate público y la toma de decisiones en cuestiones de interés para la disciplina y para la sociedad.
Qué debería vigilar un profesional de la clínica
La aparición de ANFiE no cambia nada de inmediato en el día a día del fisioterapeuta, pero abre una puerta concreta. En los próximos meses podría haber posicionamientos, guías o directrices de referencia que sirvan para contrastar decisiones terapéuticas en consulta. Merece la pena seguir la actividad de la academia, con atención especial a lo que toque a criterios de excelencia investigadora y a cualquier aportación sobre práctica clínica basada en evidencia.
Un marco académico independiente y riguroso puede acabar traduciéndose en mejores argumentos para defender ante el paciente que el tratamiento que se le aplica tiene respaldo científico. En un entorno donde cada vez más personas buscan información de calidad sobre su dolor o su recuperación, contar con una institución que pronuncie con criterio sobre estos temas es una ventaja práctica para quien trabaja en camilla todos los días.