Fisioterapia neurológica urgente y sin pausa tras sufrir un ictus
El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) aprovecha el Día Mundial del Ictus, el 29 de octubre, para reclamar que la rehabilitación física tras un accidente…

El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) aprovecha el Día Mundial del Ictus, el 29 de octubre, para reclamar que la rehabilitación física tras un accidente cerebrovascular empiece de inmediato y se mantenga sin interrupciones a lo largo de toda la cadena asistencial. Según datos del Ministerio de Sanidad que recoge el colegio, en España se estima que cada año ocurren cerca de 120.000 ictus. Casi la mitad de los pacientes quedan con secuelas que dificultan su vida diaria y, en un tercio de los casos, son graves.
El cerebro se reorganiza y la fisioterapia lo aprovecha
Tras una lesión, el cerebro puede reasignar conexiones y construir estrategias alternativas para recuperar funciones perdidas. Esa capacidad se llama neuroplasticidad, y es el fundamento sobre el que trabaja la fisioterapia neurológica mediante intervenciones individualizadas. El arranque puede producirse durante la propia hospitalización si la situación clínica lo permite, y la actuación continúa después en el ámbito ambulatorio, domiciliario y comunitario.
La decana del CPFCM, Aurora Araújo, lo resume con precisión clínica: «La valoración clínica, la estabilidad del paciente y la dosificación del ejercicio son imprescindibles. La rehabilitación debe iniciarse en el momento adecuado, con la intensidad apropiada y bajo supervisión profesional; no se trata simplemente de hacer más, sino de hacer lo que cada persona necesita, cuando lo necesita».
Qué cubre el programa y cuánto dura
La pérdida de función motora afecta al 50-85% de los pacientes tras un ictus, según los datos de la Sociedad Española de Neurología que cita el CPFCM. Sobre esa base, el tratamiento de fisioterapia trabaja en varios frentes: recuperación de la marcha, fortalecimiento muscular, reeducación del equilibrio y la coordinación, control postural, y prevención de las complicaciones derivadas de la inmovilidad. El programa puede combinar ejercicios de fortalecimiento, práctica de la marcha, entrenamiento aeróbico y, cuando están indicadas, tecnologías de rehabilitación.
Lo que no admite atajos es la duración. La recuperación no se agota con el alta hospitalaria: muchas personas necesitan continuar durante meses y algunas obtienen mejoras funcionales incluso años después del episodio. Eso depende de la gravedad y la localización de la lesión, de las capacidades previas del paciente, de las complicaciones asociadas y, sobre todo, del acceso que tenga a una rehabilitación de calidad.
Qué vigilar en la transición entre servicios
La advertencia más operativa del CPFCM se refiere a los huecos asistenciales: la cadena hospital, atención primaria, rehabilitación ambulatoria y domicilio no debería convertirse en sucesión de interrupciones. Es justamente ahí donde se pierde el hilo del tratamiento y se desaprovecha el trabajo ya realizado.
Si alguien de tu entorno sufre un ictus, conviene comprobar tres puntos concretos: que el alta incluya un plan de fisioterapia con un inicio claramente establecido, que haya un profesional de referencia que dosifique el ejercicio y supervise la evolución en cada fase, y que no exista un periodo sin seguimiento entre el entorno hospitalario y el ambulatorio. La evidencia científica sitúa la inmediatez como requisito para optimizar la recuperación. Llegar tarde o interrumpir el proceso son las dos formas más rápidas de desperdiciar progreso.