Innovación robótica en Lanzarote para la neurorrehabilitación
Según Servimedia, el Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa de Lanzarote ha incorporado un exoesqueleto robótico de miembros inferiores a su servicio de Medicina Física y Rehabilitación.

Un exoesqueleto robótico llega al hospital público de Lanzarote para la rehabilitación neurológica
La inversión, de 101.970 euros, se financió con fondos europeos Next Generation EU y el dispositivo ya está en uso con pacientes que presentan patologías del sistema nervioso central. Para la práctica de la fisioterapia neurológica, se trata de un hito relevante: por primera vez en el sistema público canario, una herramienta de este tipo acompaña directamente al paciente en el reentrenamiento de la marcha.
Qué hace exactamente el exoesqueleto
La Consejería de Sanidad de Canarias describe el equipo como una herramienta avanzada de neurorrehabilitación que combina tecnología robótica y tratamiento clínico para ayudar a los pacientes a recuperar movilidad, equilibrio e independencia en sus actividades diarias. En términos prácticos, el dispositivo permite realizar sesiones de entrenamiento de la marcha de forma controlada, repetitiva e intensiva, adaptando el nivel de asistencia a las capacidades de cada paciente.
El soporte mecánico que proporciona el exoesqueleto permite a personas con limitaciones motoras ponerse de pie, caminar y volver a sentarse con seguridad mientras realizan ejercicios dirigidos por profesionales de rehabilitación. Desde la perspectiva del control motor, la repetición guiada de movimientos favorece la reorganización neurológica y el reaprendizaje de patrones motores alterados tras una enfermedad o lesión. Es el mismo principio que fundamenta la terapia intensiva de marcha en neurorrehabilitación, pero aquí la carga y estabilización las asume la máquina, algo que en sesiones convencionales suele requerir dos terapeutas o sistemas de suspensiones.
Pacientes candidatos y selección clínica
El hospital ya está utilizando el exoesqueleto con personas con enfermedad de Párkinson, esclerosis múltiple, diferentes tipos de ataxia, secuelas de ictus y lesiones medulares. Los especialistas seleccionan los casos según criterios clínicos específicos para garantizar la idoneidad y seguridad de la terapia, según indicó la Consejería.
Ricardo Díaz, jefe del servicio de Medicina Física y Rehabilitación del centro, señaló que el exoesqueleto está especialmente indicado para la recuperación de la marcha y que, según la intensidad y duración de las sesiones, contribuye a mejorar el acondicionamiento físico y cardiorrespiratorio. Además, recuperar una función que el paciente creía perdida produce un beneficio emocional que las escalas funcionales no siempre capturan.
Qué significa esto para los fisioterapeutas
Un exoesqueleto no redefine el razonamiento clínico; lo potencia. Decidir qué paciente entra en el dispositivo y en qué fase de su recuperación requiere evaluar tono muscular, control postural, rango articular y motivación. La tecnología amplifica el tratamiento, pero la selección del caso sigue siendo un juicio profesional.
El Hospital Molina Orosa cuenta con seis facultativos y seis técnicos de cuidados de enfermería en su servicio de Medicina Física y Rehabilitación. Un equipo así, con acceso a tecnología robótica, tiene una ventaja concreta: puede dosificar el entrenamiento de marcha con una intensidad difícil de lograr solo con medios manuales.
Para clínicos que trabajan con pacientes neurológicos en otros centros públicos, la pregunta relevante es cómo integrar tecnología robótica y criterio clínico en un mismo plan de tratamiento sin que una cosa sustituya a la otra.